Warcraft: El primer encuentro de dos mundos – Reseña –

Warcraft: El primer encuentro de dos mundos

Director: Duncan Jones (8 minutos antes de morir)

Alta fantasía pura, bien plasmada en la pantalla grande, pero tanta mitología que nos intentan plantear en tan poco tiempo, provoca un caos narrativo.

Warcraft, basada en la famosa franquicia de Blizzard, nos muestra, como lo dice el título, el primer encuentro entre orcos y humanos desde la perspectiva de cada bando. Por un lado tenemos a Lothar, protagonista y comandante de las fuerzas de “La Alianza” (humanos), y del otro lado tenemos a Durotan, el segundo protagonista y líder del clan Lobogélido, pertenecientes a “La Horda” (orcos). Éste grupo, muy conservador con sus costumbres, busca ganar una guerra contra los humanos de Azeroth para reclamar sus tierras. Sin embargo, nuestros dos protagonistas pronto descubrirán que hay un mal que afecta a ambos bandos e intentarán aliarse para detenerlo.

Comencemos hablando de los puntos positivos.

Un reto para toda película o serie de fantasía es lograr llevar su universo a la realidad, reto que han superado con creces películas como “El Señor de los Anillos”, “Harry Potter” o series como “Game of Thrones”. Warcraft se suma a estos logros, pues nos sumerge en ese entorno fantástico que se ve en el videojuego. Los personajes, las razas, sus indumentarias, los paisajes, las ciudades y su arquitectura están perfectamente trasladados gracias a los épicos efectos visuales que nos lo hicieron posible.

He de decir que las escenas de acción de Warcraft son únicas en el género. Jamás se habían visto a magos pelear de esa forma en una película, y hago énfasis en estos personajes porque los efectos  de sus poderes están tan llenos de vida que los hacen ver realmente poderosos. Esa misma sensación que hace a uno escoger la raza de los magos al momento de jugar un juego de rol o de esta naturaleza. En general, todas las secuencias de pelea en la película llenan de adrenalina a cualquiera gracias a (de nuevo) los efectos visuales y al diseño sonoro, esos sonidos de acero contra acero y acero contra carne.

El ritmo es otra cualidad que tiene esta película, sin duda esto hará que verla más de una vez sea una buena elección tanto para el que quedó satisfecho y quiera volverla a ver, como para el simplemente quiera verla de nuevo. Cada momento pasa algo en pantalla, los personajes siempre están diciendo algo y además es un deleite observar el magnífico trabajo de diseño de producción.

Ahora he de tocar su punto negativo, que es uno grande, y la razón por la que Warcraft fue tan mal recibida por la crítica en general en su estreno de otros países.

Pues bien, el titulo dice “El primer encuentro de dos mundos”, pero la película no nos muestra mucho de trasfondo de esos dos mundos. El fanático de los juegos seguramente ya sepa todo sobre Azeroth, o los orcos y sus tradiciones, así como las jerarquías y las doctrinas con las que se rigen los personajes con habilidades mágicas; pero para la audiencia general, que es para quien se supone que va dirigida la película (enseñar el universo de Warcraft a otro público), deja más preguntas que respuestas.

 

Lo bueno

-Visualmente impresionante y propositivo.

-Es como ver una cinemática de Blizzard durante dos horas.

-Un rito constante, acción cada tres minutos.

-Secuencias de acción únicas.

 

Lo malo

-Si no estás familiarizado con el juego, no entenderás muchas cosas.

-Un caos narrativo.

-Personajes que parecían importantes, pasan a segundo plano.

 

¿Debemos verla?

Definitivamente, es una película muy recomendada. Warcraft no es una experiencia cinematográfica, ya que carece de un guión sólido, pero es todo un viaje a través de un mundo de fantasía gracias a su épico apartado audiovisual.

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